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Construyendo un futuro mejor

La contaminación ambiental ha sido un gran problema en las últimas décadas, por lo que actualmente podemos ver los resultados de la deforestación y el calentamiento global en el planeta. Debido a esta situación alarmante, las personas y los gobiernos han puesto muchos esfuerzos en la reducción de la contaminación y la protección de nuestro medio ambiente a través de iniciativas como la reforestación y el reciclaje.

Según el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos, los edificios son responsables del 40% de las emisiones nacionales de CO2, sin embargo, los edificios verdes se están casi duplicando cada tres años y más de 70 países esperan que el 60% de sus proyectos de construcción sean verdes para el 2018.

Podemos ver claramente que las empresas de este sector están adquiriendo cada vez más interés en los edificios verdes o sostenibles, pero ¿qué son los edificios sostenibles y qué se necesita para que sean llamados sostenibles?

Los edificios verdes o sostenibles tienen un enfoque principal: reducir el impacto ambiental en comparación a los edificios comunes, durante todo su ciclo de vida, sin comprometer las funciones básicas o el confort de los habitantes. Para ello, estos edificios deben ser energéticamente eficientes, utilizar materiales renovables o que respeten el medio ambiente y no deben perturbar el entorno en el que se construirán. También es importante centrarse en la durabilidad, ya que los edificios sostenibles tienen como objetivo reducir el mantenimiento tanto como sea posible con el fin de ahorrar energía y materiales, reduciendo así los residuos.

La eficiencia energética es el factor más importante para este tipo de edificios, puesto que su objetivo final es obtener autosuficiencia energética. Por ello, la implementación de paneles solares, turbinas eólicas o calentadores de agua solares es extremadamente importante para las construcciones verdes. Otro aspecto importante cuando se trata de la eficiencia energética es el aislamiento, ya que la energía debe preservarse tanto como sea posible. Los materiales más comunes para el aislamiento incluyen fibra de vidrio y celulosa; sin embargo, varias preocupaciones de salud sobre la fibra de vidrio han aparecido y aunque algunos consideran a la celulosa como material verde, debido a que está hecha de periódico reciclado, incluye muchos aditivos ignífugos como ácido bórico o sulfato de amonio, para reducir el riesgo de incendios debido al estado inflamable que tiene el papel. Afortunadamente, nuevas empresas están trabajando en la entrega de mejores opciones de aislamiento y menos dañinas para el medio ambiente, tales como Bonded Logic que ofrece una alternativa con denim reciclado o Thermafleece que ofrece opciones en lana y cáñamo.

Sin embargo, la eficiencia energética no es el único objetivo. También se están realizando otros esfuerzos con respecto a materiales ecológicos. Por ejemplo, un nuevo ladrillo de lana fue desarrollado por científicos escoceses y españoles. Este ladrillo representa menos emisiones de CO2, debido a que no necesita pasar por fuego, a diferencia de los ladrillos regulares que necesitan pasar por temperaturas que alcanzan hasta 12 000 ° Celsius. Estos ladrillos están hechos de fibras de lana y extracto de algas marinas, lo que los hace un 37% más resistentes y además soportan mejor los climas fríos y húmedos, que ladrillos regulares que no han pasado por ningún tipo de cocción. Muchas empresas también están interesadas en utilizar más materiales reciclados y hoy en día podemos encontrar opciones como madera reciclada, acero reciclado, etc.

Como podemos observar, se está poniendo un gran esfuerzo en la protección de nuestro planeta y pronto podríamos ser capaces de contrarrestar toda la contaminación producida durante generaciones anteriores.

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